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Tabasco
M. Albert Hernández
El excandidato a la alcaldía de Cunduacán, Oscar Enrique Ramos, anunció su renuncia “de manera irrevocable” a Morena, partido al que acusó de actuar con “cerrazón, soberbia e ingratitud”.
En una carta dirigida a militantes, ciudadanía y simpatizantes, Ramos recordó que semanas atrás había puesto en pausa su militancia por lo que calificó como la imposición de una dirigencia “espuria”.
Dijo haber esperado un gesto de conciliación por parte de los dirigentes, pero aseguró que “nunca hubo tal intento”.
“Me doy cuenta de que al grupo en el poder no le interesa en lo más mínimo lo que los militantes piensen y, más aún, si no somos de su equipo político. (…) Es su fiesta y no somos invitados”, reprochó.
El excandidato señaló que, pese a haber respaldado al equipo político en lo federal y local, fue objeto de “olvido e indiferencia”.
“A pesar de jugárnosla con ellos, nunca recibimos al menos algún agradecimiento o una palmada en la espalda. Nada”, expresó.
Al anunciar su renuncia, Ramos comparó su decisión con la del presidente Andrés Manuel López Obrador cuando dejó al PRI y al PRD en busca de nuevos horizontes.
“Dejo atrás 30 años de la casa que ayudé a construir, 30 años de intensa vida en el movimiento democrático al cual siempre le fui leal”, subrayó.
Reiteró su identidad política de izquierda y su convicción de que el Estado debe regular la economía y tener control sobre los recursos naturales y tecnológicos para garantizar la soberanía nacional.
“La historia a todos nos juzga, como lo hará conmigo, pero también con ellos”, afirmó.
Finalmente, citó a Ortega y Gasset para reafirmar que su camino seguirá siendo la lucha política: “La vida da mucho que hacer y el mayor de todos es acertar a hacer lo que hay que hacer. Y yo sé que lo mío es —como siempre ha sido— seguir luchando”.
El excandidato a la alcaldía de Cunduacán, Oscar Enrique Ramos, anunció su renuncia “de manera irrevocable” a Morena, partido al que acusó de actuar con “cerrazón, soberbia e ingratitud”.
En una carta dirigida a militantes, ciudadanía y simpatizantes, Ramos recordó que semanas atrás había puesto en pausa su militancia por lo que calificó como la imposición de una dirigencia “espuria”.
Dijo haber esperado un gesto de conciliación por parte de los dirigentes, pero aseguró que “nunca hubo tal intento”.
“Me doy cuenta de que al grupo en el poder no le interesa en lo más mínimo lo que los militantes piensen y, más aún, si no somos de su equipo político. (…) Es su fiesta y no somos invitados”, reprochó.
El excandidato señaló que, pese a haber respaldado al equipo político en lo federal y local, fue objeto de “olvido e indiferencia”.
“A pesar de jugárnosla con ellos, nunca recibimos al menos algún agradecimiento o una palmada en la espalda. Nada”, expresó.
Al anunciar su renuncia, Ramos comparó su decisión con la del presidente Andrés Manuel López Obrador cuando dejó al PRI y al PRD en busca de nuevos horizontes.
“Dejo atrás 30 años de la casa que ayudé a construir, 30 años de intensa vida en el movimiento democrático al cual siempre le fui leal”, subrayó.
Reiteró su identidad política de izquierda y su convicción de que el Estado debe regular la economía y tener control sobre los recursos naturales y tecnológicos para garantizar la soberanía nacional.
“La historia a todos nos juzga, como lo hará conmigo, pero también con ellos”, afirmó.
Finalmente, citó a Ortega y Gasset para reafirmar que su camino seguirá siendo la lucha política: “La vida da mucho que hacer y el mayor de todos es acertar a hacer lo que hay que hacer. Y yo sé que lo mío es —como siempre ha sido— seguir luchando”.
