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M. Albert Hernández
Tabasco
El representante de Conexiones Climáticas, Juan Manuel Orozco, advirtió sobre los riesgos a la salud que enfrentan las comunidades cercanas a las instalaciones petroleras y a la refinería Olmeca en Paraíso, debido a la quema de gas y a las emisiones contaminantes que se registran en la zona.
El activista señaló que la exposición constante a ese humo genera afectaciones a mediano y largo plazo, y recordó que el problema no solo deriva de la contaminación, sino también del ruido industrial y la cercanía de los centros escolares a las plantas de tratamiento y almacenamiento de residuos.
Orozco consideró urgente instalar una mesa de trabajo entre sociedad civil, autoridades estatales y Petróleos Mexicanos, con el fin de diseñar un plan de atención y contingencia que garantice condiciones seguras para los habitantes y, particularmente, para los menores de edad.
El llamado surgió luego de que circulara en redes sociales un video donde se observa humo negro proveniente de la refinería, lo que generó preocupación entre padres de familia que solicitaron la reubicación de un jardín de niños y una primaria ubicados en las inmediaciones. La Secretaría de Educación descartó, sin embargo, la posibilidad de trasladar ambos planteles.
Orozco recordó que desde hace más de una década se han documentado afectaciones en la salud de los habitantes, como un estudio del Comité de Derechos Humanos de Tabasco, que halló alteraciones cromosómicas en niños de comunidades expuestas a la contaminación industrial.
De acuerdo con investigaciones del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA) y CartoCrítica, la quema de gas en el sureste mexicano —conocida como flaring— incrementa la incidencia de malformaciones congénitas, partos prematuros y enfermedades respiratorias en regiones de alta actividad petrolera como Tabasco, Veracruz, Chiapas y Campeche, que concentran más del 80 por ciento de esta práctica a nivel nacional.
El ambientalista insistió en que el problema está plenamente identificado y que es necesario pasar del diagnóstico a los acuerdos, para evitar que los niños sigan expuestos a un riesgo “inaceptable” y garantizarles espacios educativos más seguros.
El activista señaló que la exposición constante a ese humo genera afectaciones a mediano y largo plazo, y recordó que el problema no solo deriva de la contaminación, sino también del ruido industrial y la cercanía de los centros escolares a las plantas de tratamiento y almacenamiento de residuos.
Orozco consideró urgente instalar una mesa de trabajo entre sociedad civil, autoridades estatales y Petróleos Mexicanos, con el fin de diseñar un plan de atención y contingencia que garantice condiciones seguras para los habitantes y, particularmente, para los menores de edad.
El llamado surgió luego de que circulara en redes sociales un video donde se observa humo negro proveniente de la refinería, lo que generó preocupación entre padres de familia que solicitaron la reubicación de un jardín de niños y una primaria ubicados en las inmediaciones. La Secretaría de Educación descartó, sin embargo, la posibilidad de trasladar ambos planteles.
Orozco recordó que desde hace más de una década se han documentado afectaciones en la salud de los habitantes, como un estudio del Comité de Derechos Humanos de Tabasco, que halló alteraciones cromosómicas en niños de comunidades expuestas a la contaminación industrial.
De acuerdo con investigaciones del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA) y CartoCrítica, la quema de gas en el sureste mexicano —conocida como flaring— incrementa la incidencia de malformaciones congénitas, partos prematuros y enfermedades respiratorias en regiones de alta actividad petrolera como Tabasco, Veracruz, Chiapas y Campeche, que concentran más del 80 por ciento de esta práctica a nivel nacional.
El ambientalista insistió en que el problema está plenamente identificado y que es necesario pasar del diagnóstico a los acuerdos, para evitar que los niños sigan expuestos a un riesgo “inaceptable” y garantizarles espacios educativos más seguros.
