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Redacción
Tabasco
Este 2025 será distinto para 3 mil 200 familias tabasqueñas beneficiarias del programa Viviendas del Bienestar, quienes por primera vez celebrarán la Navidad en un hogar propio, seguro y con condiciones dignas, luego de años de habitar viviendas construidas con materiales precarios.
Para muchas de estas familias, las fiestas decembrinas solían pasar sin celebraciones. Las casas improvisadas de madera, cartón o lámina no ofrecían espacio ni protección suficiente para reuniones familiares, y durante las lluvias el agua y el frío hacían imposible cualquier festejo.
Ese escenario cambió con la entrega de nuevas viviendas, donde ahora padres, madres e hijos cuentan con habitaciones adecuadas, techos firmes y espacios donde pueden colocar un árbol, un nacimiento o recibir visitas por primera vez.
María Ángeles González, vecina de la ranchería Huimango segunda sección, en Cunduacán, relata que antes de recibir su casa, la lluvia y el frío obligaban a su familia a resguardarse temprano. Hoy, dice, sus hijas pueden invitar a amigos y la familia planea compartir una cena navideña en su propio hogar.
Situación similar vive Beatriz Bautista Martínez, quien durante años celebró la Navidad en casa de familiares porque no contaba con una vivienda adecuada. Este año, por primera vez, recibirá a sus seres queridos en su nueva casa, donde también planea realizar celebraciones familiares que antes no podía organizar.
De acuerdo con testimonios recabados, el cambio no solo ha sido material, sino emocional. Las familias señalan que contar con un hogar digno les ha permitido mejorar su calidad de vida, fortalecer la convivencia familiar y recuperar tradiciones que antes resultaban imposibles.
Las más de 3 mil viviendas entregadas han beneficiado principalmente a jefas de familia y hogares en situación vulnerable, quienes ahora cuentan con un patrimonio propio que les brinda mayor seguridad y estabilidad.
Para estas familias, la Navidad de 2025 no solo representa una celebración más, sino el inicio de una nueva etapa marcada por la certeza de tener un lugar al que pueden llamar hogar.
Para muchas de estas familias, las fiestas decembrinas solían pasar sin celebraciones. Las casas improvisadas de madera, cartón o lámina no ofrecían espacio ni protección suficiente para reuniones familiares, y durante las lluvias el agua y el frío hacían imposible cualquier festejo.
Ese escenario cambió con la entrega de nuevas viviendas, donde ahora padres, madres e hijos cuentan con habitaciones adecuadas, techos firmes y espacios donde pueden colocar un árbol, un nacimiento o recibir visitas por primera vez.
María Ángeles González, vecina de la ranchería Huimango segunda sección, en Cunduacán, relata que antes de recibir su casa, la lluvia y el frío obligaban a su familia a resguardarse temprano. Hoy, dice, sus hijas pueden invitar a amigos y la familia planea compartir una cena navideña en su propio hogar.
Situación similar vive Beatriz Bautista Martínez, quien durante años celebró la Navidad en casa de familiares porque no contaba con una vivienda adecuada. Este año, por primera vez, recibirá a sus seres queridos en su nueva casa, donde también planea realizar celebraciones familiares que antes no podía organizar.
De acuerdo con testimonios recabados, el cambio no solo ha sido material, sino emocional. Las familias señalan que contar con un hogar digno les ha permitido mejorar su calidad de vida, fortalecer la convivencia familiar y recuperar tradiciones que antes resultaban imposibles.
Las más de 3 mil viviendas entregadas han beneficiado principalmente a jefas de familia y hogares en situación vulnerable, quienes ahora cuentan con un patrimonio propio que les brinda mayor seguridad y estabilidad.
Para estas familias, la Navidad de 2025 no solo representa una celebración más, sino el inicio de una nueva etapa marcada por la certeza de tener un lugar al que pueden llamar hogar.
