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Redacción
Tabasco
Padres de familia de la escuela primaria Francisco J. Santa María, ubicada en el municipio de Jalapa, denunciaron presuntas irregularidades en la ejecución del programa federal La Escuela es Nuestra, al señalar que una obra iniciada en 2025 permanece inconclusa, lo que pone en riesgo la integridad física de los alumnos.
De acuerdo con los inconformes, el plantel fue beneficiado el año pasado con recursos del programa federal; sin embargo, desde el inicio del proyecto se registraron desacuerdos entre padres de familia durante diversas reuniones, sin que se lograran consensos que priorizaran el bienestar de los estudiantes.
Pese a ello, la obra se llevó a cabo y derivó en la suspensión de clases presenciales, por lo que únicamente cuatro grupos continuaron en modalidad en línea, mientras que dos pudieron regresar a las aulas con el apoyo de padres de familia y algunos docentes.
Los tutores señalaron que en una reunión se acordó que la obra sería entregada el 17 de diciembre de 2025, lo cual no ocurrió.
Tras el periodo vacacional, las clases se reanudaron el pasado 12 de enero; no obstante, a más de una semana del regreso, las condiciones del plantel, afirman, siguen siendo inadecuadas.
Uno de los principales señalamientos es que los baños de niños y niñas no cuentan con puertas, situación que consideran “no sana ni ética”, ya que conviven menores de diferentes edades, lo que incrementa el riesgo a su privacidad y seguridad.
Por ello, los padres hicieron responsable a la directora del plantel, la maestra Benita Feria Peralta, así como a los integrantes del comité del programa La Escuela es Nuestra, en caso de que ocurra algún incidente que afecte a los alumnos.
Asimismo, responsabilizaron al contratista de la obra, identificado como Javier de la Cruz Zapata, a quien acusan de no cumplir con los trabajos pactados.
Los padres de familia informaron que, tras una reunión sostenida con la directora, el comité y el contratista, se les notificó que no existe presupuesto para concluir la obra y que incluso los materiales que estaban por adquirirse ya no serán comprados.
Ante esta situación, decidieron cerrar la escuela como medida de protesta.
De acuerdo con los inconformes, el plantel fue beneficiado el año pasado con recursos del programa federal; sin embargo, desde el inicio del proyecto se registraron desacuerdos entre padres de familia durante diversas reuniones, sin que se lograran consensos que priorizaran el bienestar de los estudiantes.
Pese a ello, la obra se llevó a cabo y derivó en la suspensión de clases presenciales, por lo que únicamente cuatro grupos continuaron en modalidad en línea, mientras que dos pudieron regresar a las aulas con el apoyo de padres de familia y algunos docentes.
Los tutores señalaron que en una reunión se acordó que la obra sería entregada el 17 de diciembre de 2025, lo cual no ocurrió.
Tras el periodo vacacional, las clases se reanudaron el pasado 12 de enero; no obstante, a más de una semana del regreso, las condiciones del plantel, afirman, siguen siendo inadecuadas.
Uno de los principales señalamientos es que los baños de niños y niñas no cuentan con puertas, situación que consideran “no sana ni ética”, ya que conviven menores de diferentes edades, lo que incrementa el riesgo a su privacidad y seguridad.
Por ello, los padres hicieron responsable a la directora del plantel, la maestra Benita Feria Peralta, así como a los integrantes del comité del programa La Escuela es Nuestra, en caso de que ocurra algún incidente que afecte a los alumnos.
Asimismo, responsabilizaron al contratista de la obra, identificado como Javier de la Cruz Zapata, a quien acusan de no cumplir con los trabajos pactados.
Los padres de familia informaron que, tras una reunión sostenida con la directora, el comité y el contratista, se les notificó que no existe presupuesto para concluir la obra y que incluso los materiales que estaban por adquirirse ya no serán comprados.
Ante esta situación, decidieron cerrar la escuela como medida de protesta.
