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M. Albert Hernández
Tabasco
La abogada y activista social Andrea Hernández Molina llamó al Congreso del Estado de Tabasco a replantear la legislación en materia de violencia vicaria, al considerar que presenta deficiencias y excluye escenarios donde mujeres pueden ser agresoras.
Durante su visita a la entidad, la activista señaló que desde hace varios años ha advertido que este tipo de normativas pueden vulnerar derechos humanos, particularmente en lo relacionado con el principio de igualdad.
Hernández Molina expuso que uno de los principales problemas de la legislación actual es que centra la figura del agresor en los hombres, dejando fuera casos donde mujeres ejercen este tipo de violencia, incluso contra otras mujeres.
Como ejemplo, presentó el caso de Sol Citlalli, una mujer que lleva varios meses sin poder ver a su hijo, debido a que su expareja, también mujer, lo utiliza como medio de presión y control, sin que pueda acceder a mecanismos legales efectivos por la forma en que está planteada la ley.
Asimismo, advirtió que esta situación también afecta a familias diversas, como las homoparentales o lesbomaternales, que quedan en estado de vulnerabilidad ante la falta de reconocimiento de distintos tipos de agresores dentro del marco jurídico vigente.
La activista sostuvo que este tipo de legislaciones han sido impulsadas sin un análisis profundo, por lo que urgió a los diputados locales a evitar aprobar leyes “al vapor” y, en su lugar, revisar a fondo sus implicaciones legales y sociales.
Durante su visita a la entidad, la activista señaló que desde hace varios años ha advertido que este tipo de normativas pueden vulnerar derechos humanos, particularmente en lo relacionado con el principio de igualdad.
Hernández Molina expuso que uno de los principales problemas de la legislación actual es que centra la figura del agresor en los hombres, dejando fuera casos donde mujeres ejercen este tipo de violencia, incluso contra otras mujeres.
Como ejemplo, presentó el caso de Sol Citlalli, una mujer que lleva varios meses sin poder ver a su hijo, debido a que su expareja, también mujer, lo utiliza como medio de presión y control, sin que pueda acceder a mecanismos legales efectivos por la forma en que está planteada la ley.
Asimismo, advirtió que esta situación también afecta a familias diversas, como las homoparentales o lesbomaternales, que quedan en estado de vulnerabilidad ante la falta de reconocimiento de distintos tipos de agresores dentro del marco jurídico vigente.
La activista sostuvo que este tipo de legislaciones han sido impulsadas sin un análisis profundo, por lo que urgió a los diputados locales a evitar aprobar leyes “al vapor” y, en su lugar, revisar a fondo sus implicaciones legales y sociales.
