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Tabasco
M. Albert Hernández
La falta de alimento está comenzando a afectar visiblemente a los manatíes que habitan en la Laguna de las Ilusiones, en el municipio de Centro, Tabasco, advirtió Darwin Jiménez Domínguez, coordinador del Proyecto Manatí de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (UJAT).
Según los estudios realizados entre 2022 y 2024 por investigadores de la División Académica de Ciencias Biológicas, se encontró que solo el 15 por ciento de la orilla del cuerpo de agua cuenta con vegetación accesible y comestible para estos mamíferos, mientras que más del 30 por ciento está cubierto por estructuras de concreto.
El resto de la franja perimetral carece de condiciones adecuadas para permitir el crecimiento natural de plantas acuáticas.
Jiménez Domínguez explicó que ya han detectado pérdida de peso en varios ejemplares. Aunque visualmente muchos manatíes podrían parecer robustos, las “lonjas” que se observan en sus cuerpos son en realidad pliegues de piel colgante producto de la pérdida de grasa, una señal de alerta sobre su condición física.
Los muestreos recientes realizados a los animales muestran que, aunque todavía no se encuentran en un nivel crítico de desnutrición, algunos ya están en el límite. Además, los análisis sanguíneos han revelado niveles bajos de metabolitos, lo que también sugiere una deficiencia nutricional.
Como parte de un proyecto piloto, el equipo de la UJAT permitió crecer franjas de vegetación en ciertos puntos de la laguna y sembró especies comestibles de zonas húmedas. Los resultados fueron positivos, ya que los manatíes comenzaron a acercarse a esas zonas para alimentarse.
De acuerdo con las estimaciones del investigador, un manatí promedio consume alrededor de 17 kilogramos de alimento al día.
Esto significa que se necesitarían al menos 17 metros cuadrados de vegetación acuática por ejemplar. En la Laguna de las Ilusiones se han identificado entre 23 y 24 manatíes, lo que da una idea del área mínima de vegetación que se requiere para abastecerlos.
Finalmente, Darwin Jiménez hizo un llamado a la población a colaborar en la conservación de esta especie y darles pasto en lugar de alimentos muy dulces, como mangos.
La falta de alimento está comenzando a afectar visiblemente a los manatíes que habitan en la Laguna de las Ilusiones, en el municipio de Centro, Tabasco, advirtió Darwin Jiménez Domínguez, coordinador del Proyecto Manatí de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (UJAT).
Según los estudios realizados entre 2022 y 2024 por investigadores de la División Académica de Ciencias Biológicas, se encontró que solo el 15 por ciento de la orilla del cuerpo de agua cuenta con vegetación accesible y comestible para estos mamíferos, mientras que más del 30 por ciento está cubierto por estructuras de concreto.
El resto de la franja perimetral carece de condiciones adecuadas para permitir el crecimiento natural de plantas acuáticas.
Jiménez Domínguez explicó que ya han detectado pérdida de peso en varios ejemplares. Aunque visualmente muchos manatíes podrían parecer robustos, las “lonjas” que se observan en sus cuerpos son en realidad pliegues de piel colgante producto de la pérdida de grasa, una señal de alerta sobre su condición física.
Los muestreos recientes realizados a los animales muestran que, aunque todavía no se encuentran en un nivel crítico de desnutrición, algunos ya están en el límite. Además, los análisis sanguíneos han revelado niveles bajos de metabolitos, lo que también sugiere una deficiencia nutricional.
Como parte de un proyecto piloto, el equipo de la UJAT permitió crecer franjas de vegetación en ciertos puntos de la laguna y sembró especies comestibles de zonas húmedas. Los resultados fueron positivos, ya que los manatíes comenzaron a acercarse a esas zonas para alimentarse.
De acuerdo con las estimaciones del investigador, un manatí promedio consume alrededor de 17 kilogramos de alimento al día.
Esto significa que se necesitarían al menos 17 metros cuadrados de vegetación acuática por ejemplar. En la Laguna de las Ilusiones se han identificado entre 23 y 24 manatíes, lo que da una idea del área mínima de vegetación que se requiere para abastecerlos.
Finalmente, Darwin Jiménez hizo un llamado a la población a colaborar en la conservación de esta especie y darles pasto en lugar de alimentos muy dulces, como mangos.
